Si te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé que estrellas son estas
que hieren como amenazas,
ni sé que sangra la luna
al filo de su guadaña.
Presiento que tras la noche,
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba.
Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
Presiento que tras la noche,
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba.
Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
(Luis Eduardo Aute, Al Alba, 1975)
Esta canción se convirtió en 1975 en un himno contra la pena de muerte durante los últimos coletazos del régimen franquista. Tres presos del FRAP y dos presos de ETA fueron ejecutados un mes antes de que aquella pesadilla convertida en hombrecito uniformado muriera.
En España, sigue existiendo la pena de muerte. Pero por omisión o dejadez. El estado español, tan solo ha acogido 898 refugiados sirios a día de hoy, dejando que se mueran de frío en los campos de refugiados en el invierno más duro que se recuerda en los últimos años.
898. Por la Gracia de Dios, como el generalito. Dios debe estar ocupado, no contesta a las llamadas desesperadas de gran parte de la humanidad.

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