sábado, 21 de enero de 2017

SUICIDIO COMPARTIDO






Ayer, en el maravilloso y siempre deseado atasco de la M-40, oí esta noticia en la radio: "Un anciano de 78 años mata a su mujer y se suicida". Lo primero que pensé es que, de nuevo, otro hombre había asesinado a su mujer y después (no antes, como debe de ser) se había suicidado. La quinta muerte en lo que va de mes, cumpliendo fielmente las estadísticas de violencia de género.

Y así seguiría pensando si hubiera cambiado de emisora en ese momento, simplemente por el asco que me da este tema. Pero en la vida, no conviene quedarse con los titulares de una noticia ni con la primera impresión. Siempre hay que escucharlo todo, las dos partes de la historia. Nunca tomar partido por lo blanco o por lo negro, pues la vida es una escala de grises. Nunca.

Seguí escuchando la noticia. Al parecer, encontraron una nota en la casa que venía a decir más o menos lo siguiente: "Queridos hijos, siento mucho lo que acabo de hacer. Pero no podía soportar ver a vuestra madre así. Perdonadme, pero la quiero demasiado y me he ido con ella....". La madre tenía Alzheimer, y la nota la encontraron junto a él, que se había ahorcado. Con 78 años.

Y así fue como, de repente, lo que me parecía un execrable asesinato pasó a convertirse en la demostración de amor más grande que he oído en mi vida.

La policía no ha catalogado este asesinato como violencia de genero, sino como "Suicidio Compartido".

En la vida, no siempre es lo que parece. Prejuicios.


No hay comentarios:

Publicar un comentario