jueves, 9 de febrero de 2017

HEIL DONALD





Haces lo mismo que el Sr. Maduro en Venezuela: si un periodista no dice lo que quieres oír, ese periodista miente. Aló President!

Insistes en imitar al ministro de propaganda Nazi Goebbels: una mentira contada cien veces acaba convirtiéndose en verdad. Propaganda nazi populista.


Juegas con los sentimientos xenófobos latentes en toda sociedad que atraviesa una crisis: la culpa es de los inmigrantes (como lo eran tus padres, escoceses).


Ofendes a las mujeres con tus declaraciones (con dinero, puedes tocar el coño que te apetezca), y te burlas de periodistas discapacitados. Bailaremos sobre tu tumba.


Defiendes los intereses del Sr. Putin, ese gran demócrata de honradez intachable e incuestionable. Algo sabrá de ti ese señor para que te haya apoyado, se sabrá tarde o temprano.


Estimulas el conocimiento y el aprendizaje de la gente con tus declaraciones, algo que ya hizo el legionario Millán-Astray con una famosa cita: “Cuando oigo la palabra cultura, me dan ganas de desenfundar la pistola”.


Pones en entredicho o solfa lo que la inmensa mayoría de científicos del mundo advierte: el cambio climático actual está provocado por el ser humano, y sus consecuencias son irreversibles.


Unes tu capacidad de liderazgo a tu capacidad para que los demás se unan en tu contra: has conseguido que

la Unión Europea te declare enemigo y potencialmente peligroso.

Tienes todos los valores que un buen presidente debe tener: misógino, machista, racista, homófobo, clasista, narcisista...todo el pack de los principios más detestables.


Arderás tú también en el infierno, de acuerdo a tus propias creencias.



(y te seguiré respetando con mis acrónimos)

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