Vaya,
se nos fue Rita Barberá al cielo. Hay un refrán en España que
dice algo así como “líbreme Dios del día de las alabanzas”,
puesto que significa que te has muerto y todo el mundo se dedica a
ensalzar tus virtudes y a olvidar tus defectos. Así que, por
respeto, voy a ensalzar sus virtudes y recordar algunos defectos.
Ante todo, dejar claro que uno no se puede alegrar de la muerte de
nadie, como también decir que esta señora no era mi madre.
Virtudes
y defectos:
La
primera virtud es su capacidad para el don de mando: 24 años al
frente de la alcaldía de Valencia, capital de la comunidad autónoma
más corrupta de España. Como contrapunto a esa virtud, un pequeño
defecto: no sabía nada de corrupción, eso era cosa de sus
subordinados. Muy mala jefa es la que no conoce las capacidades de
gestión pública de sus empleados. Su padre (periodista en tiempos
de Franco de periódicos “nacionales”) no estaría orgulloso de
ella.
Otra
virtud que tenía es la capacidad de enaltecer el orgullo valenciano
poniendo a Valencia en el escaparate mundial, lo cual reporta muchos
votos. Nada menos que un gran premio de Fórmula Uno, la copa América
de Vela (casi nada), el circuito de motos de Cheste y alguna cosita
más que no recuerdo. Pero no todo es tan bonito: como consecuencia
del déficit generado, entonces y ahora hay una gran cantidad de
niños en Valencia estudiando en barracones. Con sus goteras y
problemas de seguridad por cortocircuito. Y la ley de dependencia, un
poquito retrasada en los pagos.
También
ha sido un gran acierto la Ciudad de las Ciencias. Una obra ideada
por el anterior partido en la alcaldía de la ciudad (llegaron tarde
a la fiesta) y ejecutada por sus subordinados (no por ella, que no le
gustaba mancharse las manos). Cuando me asomo desde casa de mi padre
y veo el Palau de les Arts (de la empresa “Construcciones y
Derribos Calatrava, SA”), me acuerdo del Palau que se hizo dos
kilómetros más abajo y que está en perfectas condiciones de uso.
Pero este nuevo Palau está mejor: ha costado 478,5 millones de Euros
(en pesetas, 79300 millones). Además, se utiliza una o dos semanas
al año, y la terraza del bar es muy agradable. Pero será amortizado
a costa de la educación y la sanidad de unas cuantas generaciones de
valencianos.
Otra
virtud adicional es que le hayan votado los valencianos tantas veces.
La ciudad está muy bonita, pero las cuentas bancarias no tanto. Eso
siempre ha dado muchos votos a los políticos, incluso (como en su
caso) sin saber nada de la propia lengua local. Debe ser el carácter
mediterráneo, que es proclive a ese tipo de cosas.
Tenía
muchas virtudes, pero la mejor es la de guardar silencio sobre las
cuentas de su partido (como tantos otros de otros tantos partidos).
Por eso sus compañeros le guardaron un minuto de silencio en el
Congreso de los Diputados. Y siento que se haya ido, justo antes de ser juzgada.
Otra virtud: la suerte.
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