sábado, 7 de enero de 2017

EL GENERAL EN SU LABERINTO




Para comprender la historia, hay que tener buena memoria. Memoria histórica. Entre los años 1980-1988 se desató la guerra entre Irán e Irak, dos países que históricamente han estado a la greña por diferencias étnicas entre árabes y persas. Por entonces en Irán se había producido la revolución islámica, comandada por el Ayatollah Jomeini al derrocar a la milenaria dinastía del Sha de Persia, encarnada en Reza Pahlevi. En Irak, estaba al frente el comandante Saddam Hussein, a la sazón presidente de Irak. La guerra la inició Irak, al invadir Irán.

Recuerdo perfectamente un reportaje en televisión española dónde se presentaba a Saddam Hussein como una buena persona, preocupada por su pueblo, con una gran cantidad de valores personales notables. En contraposición del Ayatolah Jomeini, tratado como una especie de demonio religioso que incluso había liderado una revolución contra un gran demócrata como el Sha de Persia, habitual en las revistas del corazón.

En la guerra de Irán-Irak, el ejército iraquí utilizó armas químicas contra la población iraní. Armas suministradas entre otros por el Reino Unido. Saddam Hussein era bueno para todo el mundo. Jomeini, el malo de la película. Gas mostaza contra Revolución religiosa, se tomó partido por el gas mostaza. Todos estos datos están contrastados.

Saddam Hussein dejó de ser bueno. Invadió Kuwait, un país que importa mucho al mundo “civilizado”, no tanto por su pobre gente sino por su producción de petróleo. Sin ese petróleo, Saddam habría seguido siendo bueno durante mucho tiempo. Estados Unidos invadió Irak, teniendo como aliados al Reino Unido (proveedor de armas químicas del régimen iraquí) y a España (proveedor del deslumbrante talento de José María Aznar). Saddam Hussein fue ejecutado, y 9 de cada 10 españoles rechazaron esa guerra (como los dentistas: siempre hay uno de cada diez que recomienda chicle con azúcar). Y ya vaticiné: esto lo pagaremos algún día.

Lo pagamos. El 11 de Marzo de 2004, España sufrió el mayor atentado de terrorismo islámico en Europa hasta la fecha.191 muertos, no como consecuencia directa de la intervención española en Irak, pero sí indirecta: estábamos señalados en las mentes de los terroristas islámicos. El gobierno de entonces perdió las elecciones al insistir en engañar al pueblo español: ha sido ETA. Una teoría conspiranoica muy bien soportada por el periódico “El Mundo”, en la mayor manipulación periodística de la historia democrática española.

Es bien conocido el “síndrome del golfo”, síndrome que afectó a los soldados americanos implicados en suelo iraquí. Se estima en 175000 soldados afectados por este síndrome, como consecuencia del incendio de pozos de petróleo, manipulación de armas químicas y exposición a los gases emitidos por la explosión de proyectiles de uranio empobrecido (hace menos pupa que el enriquecido). Síntomas del “síndrome del golfo”: mareos, vértigo, pérdida de memoria, problemas con la piel, cáncer...Por supuesto, no hay datos de los daños causados en población civil (para variar). Nada, algún que otro muerto civil.

Ayer mismo un soldado estaounidense, destinado un año en Irak, disparó contra la multitud en el Aeropuerto de Florida. Mató a 5 personas, hiriendo a otras 8. Tenía problemas mentales. Ya tiene el Sr. Trump otra buena excusa para construir su muro de las lamentaciones en la frontera con México. El soldado era puertorriqueño, con apellidos hispanos. Con tanto muro, el Sr. Trump acabará como el general, en su laberinto.


Las cosas son como son, porque fueron como fueron”






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