jueves, 9 de febrero de 2017

DE CAZADORES Y CORNAMENTAS




El pasado 1 de febrero ha finalizado la temporada de caza en España, de octubre a enero. Como todos los años al terminar la temporada de caza, miles de galgos son ahorcados de una manera miserable: sujetos al cuello con una soga mientras aguantan de pie sobre sus patas traseras. También son arrojados a pozos, golpeados hasta morir, y los más afortunados son abatidos por sus dueños piadosos que gastan un par de cartuchos para deshacerse de ellos cuando ya no sirven.

La caza, respetable en comunidades que necesitan de ella para subsistir, se ha convertido en el mundo "desarrollado" en una diversión, ocio, pasatiempo, lugar de encuentro o de negocios...en definitiva, una actividad adonde demostrar lo machote que es una persona (también hay cazadoras, pero su número es muy bajo). Lo machote que es una persona cuando no le importa ver sufrir a un animal, verlo retorcerse de dolor, ver como una jauría de perros adiestrados despedaza a un jabalí o a un zorro...O pagar para tener animales encerrados (cotos) en un alarde de estupidez altanera al abatir las piezas con un mirilla telescópica y rifle de largo alcance: gran demostración de valentía.

Tenemos colmillos, incisivos y molares. Una mandíbula nos recuerda que estamos preparados para ser carnívoros, aunque nuestra evolución nos ha enseñado que no se debe hacer sufrir a los animales gratuitamente. Pero hay gente que se empeña en demostrar que seguimos en los tiempos de los primeros cazadores y recolectores, cuando cazar era una necesidad (y esa necesidad existe en muchas partes del mundo). Gente como el anterior rey de España, cazando elefantes que tarde o temprano se extinguirán, o como César Cadaval (morancos), posando en su facebook con el cádaver de un guepardo, otra especie en declive.

Al parecer, existe un sistema de puntuación para las cornamentas de los animales abatidos. Cuanto más grande sea, mayor es la puntuación. Me resulta desagradable ver cráneos de animales expuestos en algunos sitios, y siempre pienso que esa exhibición de cornamentas no es más que el contrapunto a las cuernos que les estarán poniendo sus parejas cuando ellos están de caza.



2 comentarios:

  1. Espero que algún día no nos acordemos de esto. Espero que llegue el día en que se respeten la vida de los anímales y de todo ser humano.

    ResponderEliminar
  2. He visto como esta gentuza después de matar a un animal le dejan abandonado, son tan cobardes que ni siquiera se acercan para verificar su muerte y en muchos casos el animal pasa horas y horas sufriendo hasta morir.
    Espero seguir recibiendo las señales de la mujer de la guadaña que me lleva a celebrar con sus bellas mujeres orgías de Amor mientras sus asesinos las tienen olvidadas, sin duda pagarán por ello...

    ResponderEliminar