viernes, 23 de diciembre de 2016

¿TODO ES MENTIRA?






La situación era la siguiente, según me comentó una amiga mía: su abuelo estaba en el hospital, a punto de morir. Toda la familia estaba rodeándole, esperando el dramático final. El abuelo abrió los ojos, y se pudieron oír sus últimas palabras: “todo es mentira”.

Esa frase es inquietante, más allá de la monumental sorpresa que fue para todos esas palabras elegidas como las últimas de su vida. ¿Por qué? ¿A qué se refería? ¿En qué estaba pensando? ¿De qué mentira habla?

¿Quizá hablaba de la mentira en la que se nos programa desde pequeño, con promesas de una vida feliz e incluso de otra vida maravillosa después de la muerte? Porque eso es mentira.
O quizás hablaba de otro tipo de mentiras, más mundanas y menos profundas. Como por ejemplo, estas:

Es mentira que los políticos se ocupen de los demás por puro altruismo. La componente de ambición y egocentrismo siempre está en un político. Han escogido esa profesión, y es habitual ver a políticos de muy distinta ideología echar una risas y tomando unas cañas. Es su trabajo, y son compañeros de fechorías. Mientras se ríen, el común de los mortales discute sobre si su partido es mejor que el de su interlocutor.

Es mentira que la sociedad española sea mayoritariamente creyente. Una persona creyente no pondría trabas a la acogida de un emigrante que está muriéndose de hambre o huyendo de la muerte en su país de origen. Es una gran mentira, pues también la mayoría de creyentes que conozco es xenófoba en ese aspecto (no todos, afortunadamente).

Es mentira que la ropa que se recoge para África vaya destinada a quién lo necesita. Se ha descubierto una mafia organizada que revende esa ropa en los mercadillos de los pueblos. Tan sólo el 5% de esa ropa llega a los pobres que lo necesitan, y la realidad es que determinados políticos se lucran de una manera deplorable y despreciable con algo que da asco pensarlo.

Es mentira que muchas ONGs (no todas, obviamente) tengan como objetivo ayudar a los demás. Esas ONGs que se anuncian en la televisión sensibilizando con el dolor de los niños, no son más que organizaciones cuyo objetivo primordial es mantener sus propios puestos de trabajo. Sólo hay que leer un poco para saber que las “colaboraciones” que piden a los demás y sueldos que ofrecen a esos colaboradores están basados en un sistema de remuneración piramidal. Tantos clientes traes, tanto cobras. Son empresas.

Es mentira que el hecho de ser creyente te convierta automáticamente en buena persona. La mayoría de gente que roba, asesina, o maltrata a su mujer se considera creyente (también es muy obvio decir que la inmensa mayoría de los creyentes no es así). La película “El Padrino” es un gran ejemplo de ello. No es necesario ser creyente para ser una buena persona, así me considero yo sin serlo.

Es mentira que muchos países (como el nuestro) sean especialmente sensibles con los problemas del “tercer” mundo. España es el séptimo país del mundo que más armas exporta, a cualquier otro país. Como por ejemplo Arabia Saudí, Venezuela, Irán, Irak, Nigeria, Pakistán, Marruecos, Israel....Esas armas son utilizadas posteriormente en las masacres que vemos horrorizados en la televisión. Son nuestras armas, pero no nuestra conciencia (que mira hacia otro lado).

Es mentira el capitalismo salvaje, que es capaz de hacer bajar los pantalones a cualquier gobierno con tal de incrementar las arcas públicas que posteriormente generan votos. El rey emérito, gran amigo de la familia real Saudí (ese país tan demócrata) ha sido muy importante en la adjudicación a un consorcio español (Renfe, OHL..etc) del contrato millonario del tren AVE entre La Meca y Medina. Todo ello mientras cazaba elefantes y vaya usted a saber qué más cosas. También es fácil recordar cómo se agasajó en medio del Paseo de la Castellana al dictador y asesino libio Gadafi (Libia tiene petróleo: habemus negocio).

Podría estar horas describiendo nuestro mundo de mentira, pero se haría pesado. Sólo se me ocurre una solución para contrarrestar esta mentira: disfruta del camino, Shiddarta. Porque la meta es el fin. Aprovechemos pues nuestra vida, y procuremos hacer el bien sin distinción de etnias, clases sociales, patrias, religiones o sexos.


Quizá el abuelo se refería a esto, nunca se sabrá.




"I just believe in me, in Yoko and me...." (John Lennon)





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