miércoles, 28 de diciembre de 2016

JORNALEROS






Jornaleros que habéis cobrado en plomo 
sufrimientos, trabajos y dineros. 
cuerpos de sometido y alto lomo: 
jornaleros. 



Españoles que España habéis ganado 
labrándola entre lluvias y entre soles. 
Rabadanes del hambre y del arado: 
españoles. 



Esta España que, nunca satisfecha 
de malograr la flor de la cizaña, 
de una cosecha pasa a otra cosecha: 
esta España. 



Poderoso homenaje a las encinas, 
homenaje del toro y el coloso, 
homenaje de páramos y minas 
poderoso. 



Esta España que habéis amamantado 
con sudores y empujes de montañas, 
codician los que nunca han cultivado 
esta España. 



¿Dejaremos llevar cobardemente 
riquezas que han forjado nuestros remos? 
¿Campos que han humedecido nuestra frente 
dejaremos? 



Adelanta, español, una tormenta 
de martillos y hoces, ruge y canta. 
Tu porvenir, tu orgullo, tu herramienta 
adelanta. 



Los verdugos, ejemplo de tiranos, 
Hitler y Mussolini, labran yugos. 
Sumid en un retrete de gusanos 
los verdugos. 



Ellos, ellos nos traen una cadena 
de cárceles, miserias y atropellos. 
¿Quién España destruye y desordena? 
¡Ellos! ¡Ellos! 



Fuera, fuera, ladrones de naciones, 
guardianes de la cúpula banquera, 
chuecas del capital y sus doblones: 
¡fuera! ¡fuera! 



Arrojados seréis como basura 
de todas partes y de todos lados. 
No habrá para vosotros sepultura, 
arrojados. 



La saliva será vuestra mortaja, 
vuestro final la bota vengativa, 
y sólo os dará sombra, paz y caja 
la saliva. 



Jornaleros: España, loma a loma, 
es de gañanes, pobres y braceros. 
¡No permitáis que el rico se la coma, 
jornaleros! 


(Miguel Hernández, Jornaleros)


Ayer murieron axfisiados tres inmigrantes en un garaje
acondicionado como vivienda en Jaén, trabajaban de jornaleros recogiendo aceitunas.  Procedentes de Mali y Senegal, huían de la hambruna o muerte que asola estos países. No esperaban un futuro mejor, sino simplemente sobrevivir.

Estos jornaleros trabajan por un sueldo miserable, 
en condiciones infrahumanas. Eso sí, gracias a ese bajo coste de producción, podemos disfrutar de unas aceitunas de calidad y un aceite magnífico por un precio más asequible.

Sus tatarabuelos fueron esclavizados por españoles, portugueses e ingleses. Ellos vuelven a ser esclavos varias generaciones después, también por nosotros. Quedan tres familias llorando en África, mientras nos inflamos a comer y beber en estas fiestas de celebración cristiana.




Feliz Navidad.



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