lunes, 12 de diciembre de 2016

DE PUTEROS Y HOMBRES





Todo mi respeto para las prostitutas.

Tomando como referencia un riguroso y exhaustivo estudio del “Instituto de la Mujer” del año 2004, en ese año se contabilizaban un total de al menos 1533 clubs de alterne en España, donde ejercían la prostitución alrededor de 95.670 mujeres. Este dato, contrastado, se refiere únicamente a las mujeres que ejercen la prostitución en esos clubs. En ese mismo estudio se estima que el número total de prostitutas en España es de más de 100.000, teniendo en cuenta las que ejercen en la calle.

Tomando como referencia mi experiencia personal diré que cualquier hombre, por más honrado padre de familia que parezca, y por más cabal y juicioso que demuestre, puede ser un cliente habitual de este tipo de negocios. Describo mi gozosa e inolvidable experiencia.

Justo después de terminar con mi anterior relación (trece años, es posible que este número dé mala suerte de verdad), recibo una llamada de un conocido (que no amigo) al que había tratado durante esos maravillosos años. Lo primero que pensé es: qué majo, como se supone que estoy soltero, quiere tomar unas copas conmigo. Me dice que coja dinero, y quedo con él un Jueves por la noche.

Hice cuentas, y saqué del cajero unas 3000 pesetas, o su equivalente en Euros. Para cuatro copas máximo, pues tenía que trabajar al día siguiente, y tampoco era plan. La conversación al entrar en su coche fue más o menos así:

  • ¿Qué tal tronco?
  • Bien, tío. ¿Cómo va?.
  • ¿Has sacado pasta?.
  • Sí, tres mil pelas.
  • Joder, que poco.
  • Subo. ¿Adónde coño vamos?
  • A la carretera de Burgos...
  • No me jodas que vamos al “Lovely”....
  • Claro.

Este “amigo” había tenido una niña una semana antes, y me confesó con sinceridad torrentiana que al menos 200 mujeres habían sucumbido a sus encantos monetarios. La vida te da sorpresas...sorpresas te da la vida. Habíamos quedado con dos amigos suyos, y el plan era que entráramos los cuatro en una habitación con nuestras respectivas novias, a elegir.

A elegir entre: mujeres de cierta edad alcohólicas, mujeres muy jovenes de países del este (la verdad es que eran unos bombones), mujeres desesperadas por no tener cliente. Mujeres negras, mujeres mulatas, mujeres por doquier. Una gran variedad, sin duda, para satisfacer a todos los hombres que estaban tomando mirinda en la gran barra de este teatro de las variedades: hombres de negocios, hombres que volverían a casa más tarde a dar un beso de buenas noches a los niños, hombres que podrían pasar por profesores, farmaceúticos o lo que a uno se le ocurra. También había tres gañanes y yo. Los cuatro magníficos, vaya.

Decliné amistosamente la invitación, soportando miradas del tipo “este es raro o maricón”, y me quedé en la barra a la espera de que mis compañeros gañanes acabaran su romance comunal. Me pedí una copa, y empezaron a rodearme mujeres a diestro y siniestro. Una me pidió que le invitara, y accedí. Según se lo dije, me empezó a achuchar y a restregarse por mi cuerpo. No sabía que si invitas a una copa en un club de estos, tienes derecho a magrear. Lo que me costó la copita de marras...
Me salí del antro y me quedé en la puerta. Fue gracioso, porque los clientes que entraban me daban las buenas noches, se debían pensar que era el portero. Estuve a punto de cobrarle la entrada a alguno. Salieron esos tres al rato, comentando las jugadas más interesantes del partido. Enriquecedor.

Llegué a casa y me duché, pues no acababa de identificar los perfumes que me rodeaban. No volví a ver a mi "amigo".


Se calcula que el 70% de las prostitutas en España están en manos de redes de proxenetismo. Son mujeres amenazadas, maltradas, violadas y engañadas en sus países de origen. El otro 29% son mujeres que no tienen dinero debido a la crisis, o estudiantes para costearse sus estudios. O drogadictas. O mujeres deshechas. Hay otro 1% que debe hacerlo porque quiere (cosa que me parece fenomenal), las “señoritas de alto standing”, que son más finas y cobran más. Sus clientes son personas que también quieren a su mujer y a sus hijos, pero tienen más dinero.

Cuando leas esto, hombre, piensa en ese 99% antes de irte “de putas”. Y si sigue dándote igual porque ni siquiera te importa, mejor no me lo cuentes.




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