viernes, 7 de julio de 2017

MICROS




Desperté y me golpeé bruscamente la cabeza contra una tapa. Comprendí que había sobrevivido milagrosamente al accidente. Conseguí salir.



Vivía en una nube y de repente se puso a llover. Nunca más volví a ver su paraguas. Ni a ella.



Mi jefe siempre me exigió máxima profesionalidad. No sufrió nada. Ya no tengo jefe.



Era mi mejor amigo hasta que vi lo bien que le sentaba mi pijama.



Fui a una inspección médica rutinaria. Cuando salí, mis hijos no eran mis hijos.



La quise con locura hasta que me diagnosticaron esquizofrenia.



Sé que he amado con locura y pasión. Pero ya no recuerdo con quién. Ni cuando.



Entonces fue lo más bonito que me había pasado, creo. Me dejó en esta casa extraña y viene a verme cada dos meses. En domingo, creo.



Mi semiinconsciencia me hizo ver un túnel, con una fuerte y deslumbrante luz blanca al final. Me sentía flotando, hasta que una voz grave me susurró: documentación, por favor.




Recuerdo como si fuera ayer que solo me importaba el mañana. Hoy no me importa nada.


No hay comentarios:

Publicar un comentario