- No estoy de acuerdo...
- ¿Por qué? Sabes de sobra que siempre he tenido
esa máxima: prohibido prohibir.
- Ya, un pensamiento muy budista...pero no lo
comparto. Hay cosas que no se pueden permitir, que el sentido común hace que no
se deban tolerar.
- ¿Y cuál es el sentido común? Quizás tu sentido
común es diferente al mío. Quizás lo que a ti te parece aborrecible para otra
persona es perfectamente defendible...
- Te entiendo. Es difícil determinar, cierto. No
es fácil saber dónde está la verdad absoluta, si es que existe.
Lo que deberíamos hacer es preguntarnos cómo
llegar a esa verdad. Aunque sea simplemente por descarte. Todos tenemos claro
que hay cosas que están mal, todos tenemos un límite ético, la palabra ética
existe por algo. Si empiezas por delimitar un nivel obvio o básico de
determinados comportamientos intolerables,
te darás cuenta que tú mismo tienes cierto nivel de prohibición.
- También te entiendo. ¿Por descarte? Eso lo entiendo
menos, me recuerda a uno de esos pensamientos filosóficos a los que sueles
hacer referencia....
- Digamos que es básicamente lo que defiende
Popper y su falsacionismo: o como reconocer un hecho verdadero simplemente
negando otras opciones. Una especie de carrera de obstáculos hacia la verdad.
Popper es uno de tantos filósofos que no se conformaba con las respuestas. O
mejor dicho, no le interesaban especialmente.
- Ya estás con tu filosofía...
- Bueno, llamémosle en este caso “filosofía
aplicada”. Como las matemáticas, aunque éstas se consideran “ciencia exacta”, y
afortunadamente la filosofía no lo es.
- Me gusta oírte hablar sobre la filosofía. Te
hace parecer un erudito.
- Te equivocas. Cualquiera puede ser filósofo sin
necesidad de haber leído a los grandes filósofos clásicos. Sin ni siquiera saber
leer. Tan solo hace falta hacerse preguntas.
- ¿Preguntas? ¿Con qué objeto?
- No importan tanto las respuestas. Importan mil veces más las preguntas. Cada
persona puede tener su propia respuesta. La verdad no es una ciencia exacta, la
filosofía te pone los medios para buscarla, en una carrera que no debe terminar
nunca. Esa es la clave. No pensar que existe una verdad universal, pues no la
hay. Pero tratar de buscarla, de indagar, de reflexionar y pensar: es la única
manera de llegar a alcanzar la sabiduría: preguntas, no respuestas.
- ¿Y para qué sirve hacerse preguntas?
- Para mucho más de lo que te crees. Sirve para
cuestionarse las cosas, para comprender, para no conformarse e incluso para no
aceptar las cosas injustas. Es otro ejemplo de “filosofía aplicada”, a las personas es más fácil manejarlas cuantas
menos preguntas se hagan.
- ¿Pan y circo?
- Por ejemplo. Quizá por eso se le quiere quitar
importancia a la filosofía: cuanto menos piensen las masas, más fácil es
domesticarlas.
- Te tengo que dar la razón. Cogito ergo sum.
- Has acertado con la frase, has entendido lo que
quería decir. Te prohíbo que me vuelvas a entender....
- Jajaja. Anda, vámonos ya que se hace tarde y van
a cerrar el parque.
- Sí, que parece que estemos esperando a Godot.
- ¿A quién? ¿Otro filósofo?
- Pues quizás lo era también....

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